Reseña del decimonoveno tomo de la Colección Astérix y Obélix: El mal trago de Obélix, publicado por Editorial Salvat por Alberto Uderzo y René Goscinny.
Publicado en 1996 por la dupla creadora de estos personajes, Salvat nos trae en el número previo a llegar a la mitad de la Colección, El mal trago de Obélix, una aventura que nos muestra porque es que nuestro gran protagonista es el único de los galos en tener prohibido el uso de la pócima mágica que Panorámix utiliza para enaltecer sus habilidades a la hora de combatir romanos.
La historia comienza cuando unos esclavos amotinados logran robar la galera del Cesar. Uno de los esclavos es en cuestión el sobrino de Buentórax, primo hermano de Astérix, y es este quién propone la idea de esconderse en la aldea gala mientras dure esta persecución por parte de los romanos.
A medida que la persecución avanza y se acercan a La Galia, los campamentos fortificados que yacen estacionados en la zona se preparan para recibir a los Almirantes. Desconociendo lo que sucede, los galos entienden este alboroto como una declaración de batalla y se preparan para ir al combate. A medida que estos se disponen a tomar poción mágica, la que le es negada a Obélix, debido a que, como él se cayó en la marmita cuando era pequeño y los efectos de la poción son permanentes en él, este se ofende y no se se presenta a luchar, pues ha decidido robar una marmita escondida que tenía Panorámix y beberla toda ¡Convirtiéndose en piedra!
Luego de un tiempo en el que el druida estuvo investigando como revertir al gigante galo a su estado original, este vuelve en sí, pero como un niño debido a que la pócima lo llevó al estado en que tuvo contacto con ella por última vez. Enojado y encaprichado, Obélix escapa al bosque dónde es secuestrado por los romanos con la idea de utilizarlo como moneda de intercambio y así recuperar la galera del Cesar.
Astérix y Panorámix salen con la galera del César y dan con el navío dela almirante en donde tienen a Obélix. Este viaje lo habían hecho con un barril de poción mágica para devolver a Obélix a su estado natural, pero en el intercambio con los romanos, estos terminan quedándose con él por lo que deciden ir a la Antártica a dónde un famoso druida parece conocer el secreto de la juventud y tal vez pueda ayudarlos.
Tras intentar en vano recuperar a su amigo tal y como era, Astérix es noqueado y secuestrado por los romanos y está a punto de ser arrojado por la borda. Es en ese momento que Obélix, al sentirse impotente al no ayudar a su amigo, vuelve a tener su edad normal y fuerzas, pudiendo así combatir contra los romanos.
Todo termina como siempre en un gigantesco banquete con nuestro regordete protagonista entrándole de lleno a un jabalí cocido.



