Cuando nadie lo esperaba, PlatinumGames presenta el spin-off más inesperado. Bayonetta Origins: Cereza and the Lost Demon es un tell-tale mágico que rompe el molde de la saga.
Si buscamos “disruptivo” en el diccionario, podría aparecer una foto de Bayonetta Origins: Cereza and the Lost Demon junto con la definición del término en el manual de la lengua española. Esta nueva entrega dentro del universo creado por PlatinumGames es la más distinta de todas, alejada no solo de la estética tan característica de su universo, sino también de la jugabilidad a la que los fans estaban acostumbrados.
Después de Bayonetta 3 (2022) el estudio con sede en Osaka, Japón, lanzó una nueva aventura enfocada en la juventud de Cereza, nuestra protagonista, previa a convertirse en la implacable cazadora de demonios que conocimos en 2009. En esta oportunidad, la línea narrativa y el apartado visual hacen referencia de forma clara a los cuentos de hadas, dejando de lado el icónico estilo anime que siempre caracterizó a esta franquicia para adoptar un nuevo rumbo.
Alejado de la acción y poniendo en el foco la resolución de puzzles, Bayonetta Origins: Cereza and the Lost Demon toma un rumbo diametralmente opuesto a sus predecesores. Si bien esto puede haber generado cierto debate en la previa, queda completamente sepultado bajo tierra ni bien comenzamos a caminar esta hermosa aventura que llevará a la bruja de Umbra y su nuevo compañero, Cheshire, por lugares nunca antes vistos.
Una pareja dispareja
Al tratarse de una historia de orígenes aquí se pone en el centro de atención a Bayonetta mucho antes de que ese sea el nombre que la caracterice. Aún conocida como Cereza, se nos presenta una versión nunca antes vista del personaje: una bruja inexperta que se entrena bajo la meticulosa tutela de Morgana, otra bruja exiliada de la comunidad de Umbra, que toma a la protagonista como su pupila.
Un buen día, y por razones propias de la trama, Cereza irrumpe en el Bosque de las Hadas, lugar que estaba prohibido por su tutora, en busca de una forma milagrosa de convertirse en una poderosa bruja. Rodeada de peligrosos enemigos, nuestra joven aprendiz de hechicería logra invocar su primer demonio, el cual termina por tomar posesión de su peluche favorito: Cheshire. Tras esta invocación se hace presente nuestro demonio co-protagonista y con él la mecánica que nos acompañará hasta el final del juego.
Bayonetta Origins: Cereza and the Lost Demon lleva a controlar simultáneamente tanto a Cereza como a Cheshire. A la primera la manejamos, tanto en movimiento como en habilidades, gracias al Joycon izquierdo, mientras que a nuestro endemoniado peluche le daremos vida con el Joycon derecho, replicando la mecánica que caracterizó al juego Brothers: A Tale of Two Sons. A nivel jugable, Cheshire y Cereza tienen un set de habilidades diametralmente opuesto: nuestro acompañante del inframundo tiene un enfoque en el aspecto ofensivo, siendo él el encargado de desmalezar el campo de elementos y enemigos, mientras que la bruja enfatiza su función de soporte con la habilidad de paralizar enemigos y accionar magia que afecta a nuestro entorno, permitiendo crear puentes y otros pasajes.
La dinámica entre ambos personajes funciona como la de cualquier pareja dispareja. La timidez e inseguridad de Cereza choca con la altanería y confianza de Cheshire, lo cual termina siendo el génesis de un abanico de situaciones e interacciones entre ambos. Esto, sumado al constante relato de los eventos por parte de nuestro narrador, deja pocos silencios para rellenar. La rispidez entre ambos así como la tensión son aspectos que se trabajan y se moldean en una relación más que interesante en la que ambos tienen algo que ganar al final del camino.
Un gameplay simple pero efectivo
No hay parrys que temporalizar, combos que efectuar ni demonios que invocar (más allá del obvio). Bayonetta Origins: Cereza and the Lost Demon hace gala de un mundo plagado de puzzles que invita a mover ambos personajes por separado y también como si fueran uno solo, gracias al modo “abrazo”. Este singular y tierno estado nos permite usar a Cheshire para acceder a ciertos lugares del mapa a los que ninguno de nuestros protagonistas podría llegar por separado.
Visitar diferentes puntos del mapa, combinar funciones y activar elementos ocultos son algunos de los desafíos destacados en esta entrega, que, sin ser una oda a la innovación, consigue mantenernos entretenidos durante todo el juego.
Por otro lado, el combate es un elemento que no logra descatar. La lucha, especialmente contra los enemigos que surgen en el mapa, no ofrece desafío alguno y se siente más como un compromiso que como una funcionalidad. No hay una justificación real en el sentido más puro, ya que no suma, no dificulta la progresión ni invita a plantear estrategias más allá de esconder a Cereza detrás de Cheshire para protegerla.
Donde sí se puede sentir más una justificación en el combate es cuando nos enfrentamos a los bosses. Si bien no son numerosos, los que aparecen ofrecen una contienda de buena duración y con patrones únicos e interesantes, lo que lleva a tener que utilizar todo el arsenal de movimientos posibles de nuestros personajes.
“Pará un minuto…“, podés estar pensando, “¿de qué arsenal de movimientos estás hablando?” Bueno, a medida que avanzamos en la historia, conseguiremos núcleos elementales que permiten a Cheshire interactuar con nuevos y complejos elementos del mapa y ampliar las interacciones que nuestro demoníaco peluche puede realizar con su entorno.
Un cuento hermoso
Bayonetta Origins: Cereza and the Lost Demon no ofrece en ningún momento la posibilidad de perderse en el mapa debido a que el recorrido está muy cuidado y metódicamente diseñado. Es como pasar las páginas de un cuento; solo podemos ver lo que el narrador quiere que veamos en el momento en que lo quiere, y aun así, lo que ofrece es suficiente para destacarse gracias al impactante trabajo artístico con el que cuenta la aventura.
No solo en cuanto al diseño de los escenarios, que contrastan tonos en acuarela para generar una sensación de calidez y acogedora en todo momento, sino también en los diferentes personajes que aparecen a lo largo de esta aventura, todos tienen un diseño único que se contrapone diametralmente a lo que uno podría conocer de la franquicia. Esto no es algo negativo sino todo lo contrario; es refrescante por donde se lo mire.
En cuanto al apartado sonoro, lo más destacable pasa por el papel del narrador, una voz cálida que nos relata el macro de lo que sucede y nos permite entender algunas situaciones de mejor forma. Por el lado de la música, aunque no desentona, no es el punto más fuerte del juego, lo cual es algo que siempre ha caracterizado a la franquicia.
Conclusión
Pese a que en un principio hubo escepticismo en Bayonetta Origins: Cereza and the Lost Demon, sobre todo por ser un spin-off tan distinto al adn de la saga, la nueva aventura de la bruja de Umbra es una gran obra de PlatinumGames, aún parándose en la vereda de enfrente de lo que nos tiene acostumbrado.
Lo menos destacable es la dificultad del juego ya que incluso podemos pasarlo de principio a fin sin “morir” ni una sola vez, mientras que en lo más alto se enarbola el apartado artístico y el vinculo entre Cheshire, Cereza y el narrador, un triangulo que funciona de maravillas a lo largo y ancho de la aventura.
El cambio de los combos por los puzzles fue un gran acierto, sobre todo para no saturar una fórmula que ya había lanzado su tercera entrega hace pocos meses, pero que tal como demostró el estudio japonés aún tiene mucho por contar.
Pese a que en un principio hubo escepticismo en Bayonetta Origins: Cereza and the Lost Demon, sobre todo por ser un spin-off tan distinto al adn de la saga, la nueva aventura de la bruja de Umbra es una gran obra de PlatinumGames, aún parándose en la vereda de enfrente de lo que nos tiene acostumbrado.
Lo menos destacable es la dificultad del juego ya que incluso podemos pasarlo de principio a fin sin "morir" ni una sola vez, mientras que en lo más alto se enarbola el apartado artístico y el vinculo entre Cheshire, Cereza y el narrador, un triangulo que funciona de maravillas a lo largo y ancho de la aventura.
El cambio de los combos por los puzzles fue un gran acierto, sobre todo para no saturar una fórmula que ya había lanzado su tercera entrega hace pocos meses, pero que tal como demostró el estudio japonés aún tiene mucho por contar.




