En la era de la hibridación, los experimentos que cruzan nostalgia y estética rara vez pasan desapercibidos. Mouse: P.I. For Hire mezcla acción, animación clásica y cine de género para traernos una anticipada aventura de disparos en primera persona.
El mundo actual de los videojuegos se caracteriza por diseños audiovisuales de lo más variopintos. Si el pixel art, otrora una limitación técnica, devino en un estilo en sí mismo, las posibilidades gráficas de los juegos a venir parecen ilimitadas. En esa tónica, crece el repertorio de opciones animadas al estilo rubberhose, lo que para los más viejitos nos retrotrae a Tex Avery o Looney Tunes, y a los más jóvenes, al inolvidable Cuphead. Esta kinética dibujada tan particular tiene personalidad propia, y Fumi Games, equipo detrás de Mouse: P.I. For Hire, entendió a la perfección a la hora de convertirla en un First Person Shooter con temática de Cine Noir, con ratones por protagonistas.
Al mejor estilo de aquellas aventuras en blanco y negro con un detective como protagonista, Mouse: P.I. For Hire combina acción, una narrativa de misterio y una pequeña dosis de puzle para desentrañar un crimen. El humor es un elemento fundamental en este híbrido, presente tanto en la historia como en la definida estética supuestamente infantil que deviene en gore caricaturesco. Sin duda ambiciosa, esta apuesta mezcla elementos aparentemente inconexos. ¿El resultado? Veámoslo luego de pasar unas horas con la versión de PlayStation 5 de esta entrega (también disponible en PC, Nintendo Switch 2 y Xbox Series X/S).
Todos los clichés bien utilizados
El guión de Mouse: P.I. For Hire, con el objetivo de construir una parodia acabada, subraya todos y cada uno de los clichés de la época. Esto es, bajo todas las luces, un acierto en la medida en que introduce al jugador perfectamente al ambiente misterioso y elegante del film noir. Jack Pepper, el personaje principal, encarna todos los cánones del detective de género, salvo por un detalle clave: es un ratón. Estos contrastes burdos alimentan el brillante sentido del humor que caracteriza al videojuego, y reaparece constantemente con la aparición de nuevos aliados y villanos durante la aventura.
El juego sigue a Jack en tres casos diferentes y concurrentes. Nuestra tarea es recolectar las pistas para poder resolver asesinatos, desapariciones y demás yerbas. Esto nos invita a interactuar con figuras de lo más variopintas en diálogos que reflejan una época cinematográfica entera. Así, vamos reconstruyendo un pequeño pero potente lore de época, con guerras mundiales, científicos locos y demás lugares conocidos que obtienen un nuevo sentido bajo la animación tan particular. En ese sentido, cada espacio nuevo que se nos presenta durante la aventura pinta un florido cuadro de personajes y escenarios fantásticos, un entorno narrativo que nutre perfectamente la acción.
Una de ratones y disparos
En lo que a jugabilidad respecta, Mouse: P.I. For Hire pertenece a la categoría de disparos en primera persona, sin ser particularmente sofisticado pero sí efectivo. El control sobre los movimientos del protagonista, apuntar, disparar y maniobrar, resulta bastante amable, permitiendo que la acción avance con fluidez. A medida que vamos explorando los rincones de Mouseburg, la ciudad ficticia que da contexto a la historia, nos enfrentamos a múltiples enemigos a los que deberemos ejecutar con un acervo de armas cada vez más potentes. En esa línea, los villanos tienden a lo genérico, siempre emergiendo desde puertas estratégicamente colocadas en cada entorno para salir en nuestra contra. En contraste, los enfrentamientos contra bosses aportan variedad y están bien ejecutados.
En esa tónica, Mouse: P.I. For Hire agrega variedad con plataformas sutiles, rompecabezas sencillos y resolución lineal de misterios. Estos aditivos son, ante todo, narrativos y suman en tanto a desarrollar el relato más que la jugabilidad. Con la mirada en los obsesivos del 100%, el juego cuenta además con power-ups, pequeñas misiones secundarias y demás elementos coleccionables para extender la vida útil de la entrega. La experiencia funciona en conjunto, impulsada principalmente por su propuesta audiovisual original.
(Grotescas) fantasías animadas de ayer y de hoy
El plato fuerte de Mouse: P.I. For Hire es su propuesta gráfica y sonora. El trabajo minucioso de recreación de esta ciudad ficticia de época exhibe un nivel de detalle en cada giro. Desde los pulidos mapas de teatros, comisarías y estaciones de tren hasta los estilizados personajes al mejor estilo Betty Boop, Popeye o cualquier caricatura de principios del siglo XX, la estética dibujada a mano es uno de los grandes logros del juego, con chorros de tinta sangrienta que suman un toque de humor negro. Además, la combinación entre texturas en dos dimensiones con espacios tridimensionales otorga una identidad visual única. Hay, de tanto en tanto, algún que otro contraste entre figura y fondo que desluce, pero son los menos, ya que el todo es una auténtica inmersión en este estilo de animación tan particular.
La banda sonora de jazz completa la experiencia con gran precisión, funcionando como complemento ideal del género. Los tormentosos ritmos de Big Band paran las orejas en los momentos de acción, potenciando la adrenalina del jugador, mientras que los momentos de investigación construyen atmósferas más sutiles. Créditos al compositor Patryk Scelina por semejante partitura.
Conclusión
La sobreoferta de videojuegos actual puede resultar asfixiante entre tantos títulos de calidades variables. No faltan las apuestas ambiciosas que llegan o no a sus jugadores según la potencia de difusión de las compañías detrás. Mouse: P.I. For Hire resulta un acierto entre audacia creativa y ejecución. Las críticas fueron bastante unánimes, y aquí no nos diferenciaremos de aquello: es un juego sobresaliente. Su propuesta audiovisual trasciende a todos sus aspectos y potencia cada uno de ellos, convirtiéndolo en una parada obligada para quienes disfrutamos de estos nostálgicos experimentos.
El juego funciona como recordatorio de que los videojuegos pueden ser una forma de arte. Su brillante estética es la que sostiene una jugabilidad entretenida sin tanta innovación, pero que no es el plato fuerte de la entrega. La verdadera fortaleza es su capacidad de inmersión, que vuelve a esta aventura una experiencia que no aburre e invita a ser recorrida de principio a fin. Las pequeñas fallas no empañan un título bizarro y memorable que merece su lugar dentro de los videojuegos de estilo rubberhose.
Mouse: P.I. For Hire destaca por su identidad: un FPS noir con estética rubberhose y humor constante. No reinventa la jugabilidad, pero cumple con solidez gráfica y auditiva. Su verdadera fuerza está en lo audiovisual, con una dirección artística y sonora sobresaliente que potencia la inmersión y lo convierte en una experiencia tan bizarra como recomendable.








