Ajin, el controversial animé producido por Netflix, vuelve a las pantallas en Octubre con su segunda temporada en la que continúa con su trama de humanos inmortales, crítica social y peleas.
Netflix actualmente ofrece una variedad de animes de calidad variada para sus suscriptores, pero son pocos los casos en donde también formo parte de la producción de la serie. Uno de estos pocos es el controversial animé de Ajin, amado y odiado por muchos.
A primera vista lo más notable de Ajin y lo más controversial al mismo tiempo es el estilo de animación. Polygon Pictures, los encargados de la producción del proyecto y encargados de series como Knights of Sidonia y la proxima Godzilla, decidieron volver a usar la animación CG, es decir con una onda 3D. Las opiniones respecto su calidad son diversas, desde personas que no pueden ni ver la serie por lo que les molesta, hasta opiniones que dicen todo lo contrario. Personalmente creo que tiene momentos en que no se puede dejar de notar algo raro en algunos movimientos pero no me pareció imposible de ver y es muy cierto que hace a las batallas un espectáculo. Pasados los primeros minutos uno logra acostumbrarse a la estética.
Basado en el manga de Gamon Sakurai, la serie nos introduce a un mundo idéntico al nuestro con la única diferencia del descubrimiento de una sub-especie humana llamados ajin. Estos seres son idénticos a los humanos pero con la particularidad de poder regenerarse en pocos minutos, haciéndolos virtualmente imposibles de matar (Habría que mencionar que el hecho de no morir permanentemente no evita que sientan dolor). Obviamente esto resulta sumamente interesantes a la comunidad científica y origina una cacería de ajins a nivel mundial, por lo que éstos suelen vivir escondidos o camuflados en sociedad. Este es el panorama social con el que se encuentra el protagonista Kei Nagai al sobrevivir a ser atropellado por un camión en plena calle y descubrir que es un ajin.
Asi arranca todo un operativo a nivel nacional para atraparlo que involucra tanto ciudadanos comunes hasta funcionarios gubernamentales de todo tipo.
A medida que van pasando los capítulos, Ken se da cuenta que una de sus nuevas habilidades involucra un especie de fantasma negro que solo el puede ver. Este bicho es inherente a todo ajin y es la herramienta con la que luchan. A la hora de pelar, la animación CG se luce y nos da unas batallas realmente excelentes, siendo uno de los puntos mas fuertes de la serie.
Pero el personaje que se come la serie es el antagonista (?) Sato, alias ‘el hombre de la gorra’, un ajin internacionalmente buscado cuya caracterización parece una extraña mezcla de Gandalf y Voldemort. Sus interacciones con Nagai lo muestran debatirse entre el viejo copado que la tiene atada y el Joker de Batman, y sus planes para generar caos son una fiesta para ver. Más de una vez me encontré deseando que se le diera todo solo para ver el bardo que genera.
Si bien estos son los personajes más desarrollados, el resto del elenco no se pierde. Logramos ver desde oficiales gubernamentales a otros ajin y miembros de la familia Nagai. Moralmente todos ellos están en una zona de grises diversos, cada uno con sus propios motivos, puntos de vista y objetivos que dan para reflexionar sobre que nos hace humano, que nos conecta como sociedad y el rol del gobierno y sus secretos.
Ajin hace una critica social para todos lados, no se salva nadie, pero también deja pocas conclusiones. Las pocas que logra son al pasar, anecdóticas casi, y cuesta registrarlas cuando el argumento sigue de largo.
La banda sonora, por su lado, resulta excelente y los ritmos pesados de la banda flumpool en el opening Yoru wa Nemureru kai? abren acordemente con todo el rock pesado, mientras que el ending How Close You Are de Mamoru Miyano cierra con una nota mas melancólica.
En conclusión podemos decir que Ajin es un producto controversial, principalmente por cómo se ve. Pero una vez que nos acostumbramos a eso resulta una historia llena de suspenso e intriga con una dura critica a la sociedad moderna, todo bien adaptado del manga que el da nombre.
No podemos decir que es una obra maestra, muchas historias quedan inconclusas a diferencia del manga probablemente debido a falta de fondos, y la animación esta lejos de ser perfecta. Sin embargo resulta un animé entretenido al tiempo que invita a reflexionar, que puede hacerlo un buen punto de inicio para los que les interesa ese genero pero no saben por donde arrancar.
Ajin vuelve a las pantallas de Netflix con el estreno de su segunda temporada el 7 de octubre de este año.
