Poné la pava, que estamos todos. El roster de estrellas de Nintendo se completa en la Switch 2 con el regreso de Fox McCloud, zorro forajido del espacio que rememora una de sus aventuras más célebres con este remake de Nintendo 64.
Mal que le pese a nuestras articulaciones, la Nintendo 64 ya cumplió tres décadas. Buena parte de sus títulos aún goza de vigencia absoluta, pero parte de sus mecánicas y gráficas ha sucumbido lógicamente al paso del tiempo. La compañía, ni lenta ni perezosa, lentamente avanza en su campaña de recauchutar esas joyitas para traerlas al siglo XXI. Entre ellas, una franquicia había sido injustamente olvidada momentáneamente, hasta que un memorable cameo en la película de Super Mario Galaxy dio señales de vida. Pronto, un Nintendo Direct terminó con el misterio: 2026 sería el año de la remasterización de Star Fox.
Allá por 1997, vio la luz la versión original de esta aventura, secuela de un exitoso shooter aeroespacial de la Super Nintendo. Desarrollado por la propia Nintendo, el juego cosechó críticas superlativas por la primera incursión en 64 bits de Fox McCloud y por las dinámicas de niveles que se despegaban de la linealidad de su antecesor. En rigor, la Nintendo DS recicló este éxito primero, allá por 2011. Sin embargo, ahora, casi treinta años después de la primera iteración, la apuesta se redobló con un desarrollo de historia, escenas animadas y pequeñas dinámicas renovadas, propias de la Nintendo Switch 2. ¿Cuál es el resultado? Veamos qué logró (y qué no) Velan Studios, los desarrolladores detrás de este retorno.
Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana…
Para quienes viven fuera de esta franquicia, Star Fox es un equipo de forajidos (o mercenarios) que acepta misiones de los comandos que dominan la galaxia y pretenden defenderla de amenazas radicales. Para ello, Fox McCloud, el protagonista, lidera su comando galáctico de animales antropomorfizados, personalidades variopintas que no hacen mucho por la trama, pero que pintan un cuadro de western spaghetti intergaláctico que el mismo George Lucas envidiaría. Y este Jorge mismo, que claramente sirvió de inspiración a esta saga, vería con simpatía la evolución de una historia sobre guerras intergalácticas, pilotos rebeldes y científicos díscolos como excusa para potenciar la jugabilidad de batallas aeroespaciales.
Así, Star Fox no es exactamente un tanque cinematográfico a caballo de un videojuego sino más bien lo contrario. Esto quizás desluce un poco el interés por la narrativa, pero secunda fuertemente el avance de las misiones, el centro de esta remasterización. Sin mucha novedad si se lo compara con su versión original, cada nivel es, justamente, una pequeña consigna que implica atravesar espacios planetarios fantásticos para enfrentarse a jefes variopintos. Las interjecciones de estos y de los compañeros de batalla condimentan sutilmente la acción y aportan algo de variabilidad a una dinámica con cierta repetición. De la misma manera, el desarrollo de los eventos puede alterarse si el jugador desactiva secretos en momentos puntuales de las misiones, un bonus para los que van por todo que ya estaba disponible en el 97. De todos modos, el énfasis en el modo campaña, el más narrativo de todas las opciones, está al servicio del gameplay, como debe ser.
Dispará, esquivá, repetí
Star Fox es lo que se denomina un videojuego de acción de disparo guiado, o rail shooter. Esto es, una secuencia prefijada en la que el jugador controla limitadamente el movimiento de una nave para poder esquivar y dispararles a las tandas de enemigos que se precipitan sobre la pantalla. Poco ha cambiado desde la versión de Nintendo 64 en este sentido. La incorporación más notable es la de la utilización del cursor de la Switch 2 para apuntar y acabar con los villanos. Al fin y al cabo, no deja de ser la incorporación de un mouse para que el jugador tenga otra opción. Entonces, el gameplay de Star Fox no es el condimento novedoso en términos de novedad, lo cual no quita la vigencia a este shooter interactivo que sigue dando gustos a la hora de pilotear, hacer maromas en el espacio y ejercitar el tiro justo.
Pero Star Fox no está pensado únicamente para el jugador solitario. El modo historia cuenta con un estilo cooperativo popularizado ya en Mario Galaxy y en el más reciente éxito, Donkey Kong Bananza, en el que uno toma el control del pilotaje de la nave y otro, de los cañones, al mejor estilo Han Solo y Chewie. La idea es noble, aunque quita un poco el encanto de controlar las aeronaves Star Fox. A su vez, los jugadores pueden competir en la tradicional opción de pantalla dividida (o jugando en línea). El splitscreen, como suele ocurrir, puede no ser del agrado de muchos, pero no deja de ser una digna posibilidad de darles autonomía a múltiples competidores en este universo espacial.
Revitalización vía reanimación
El auténtico plato fuerte de Star Fox es, en realidad, su remasterización audiovisual. Como si de un soft reboot se tratase, Nintendo le está midiendo el aceite a una de sus franquicias principales mediante un trabajo de chapa y pintura, y no pasa desapercibido. De base, las secuencias animadas gozan de vida y textura, y relatan las hazañas de Fox McCloud y sus aliados como si fueran de película. Aun si la historia pudiera resultar anodina de a momentos, observar la tersura de los personajes, la profundidad de los planetas visitados, o hasta algunas interjecciones del comando Star Fox durante las misiones hace que todo se sienta entre lo nuevo y lo familiar. Si bien Nintendo nunca fue líder en gráficos, las imágenes de Star Fox tienen ese brillo y vivacidad que no tienen nada que envidiarles a los tanques de sus competidores.
Si hablamos de sonido, nada como el brillante equipo de actores de voz detrás de Star Fox. En glorioso español latinoamericano, la inmersión en la acción es otra cuando se escuchan personajes de tonalidades definidas que intervienen en la trama. De a momentos, incluso, las acotaciones están más comprometidas con el relato que la imagen misma, pero esto solo redunda en un humor sutil que es propio de la saga, una parodia de conocidas aventuras espaciales fácilmente detectables. Todo esto, a caballo de las melodías clásicas y épicas de la franquicia, hace que el remasterizado brille en todo su esplendor.
El veredicto
Treinta años son ya una distancia temporal importante, una que envejece hasta a un clásico. Si bien Nintendo no es ajeno al reciclaje que acolchona con ventas sus productos de mayor calibre, también sabe que otros de sus videojuegos más renombrados necesitan apenas un poco de chapa y pintura para volver a salir a la cancha. En esa línea, Star Fox en versión Switch 2 no reinventa la rueda de su predecesor y no tiene por qué hacerlo, puesto que sabe que su magia reside en sus componentes esenciales: navegación, disparos y acción. Entre su público, puede abrigar tanto a nuevos jugadores que quieran acercarse a la franquicia como a amantes del clásico que quieran disfrutarlo de nuevo con un poco más de estilo y cuadros por segundo. Aquellos que quieran una nueva aventura de Fox McCloud no la encontrarán por acá: tendrán que esperar a ver si este reinicio suave da sus frutos.
Al fin y al cabo, Nintendo quiere revitalizar a sus hijos predilectos para no depender únicamente del plomero y sus secuaces, y está jugando en ese sentido desde que lanzó la Switch 2. Un remake de Star Fox no es, quizás, un tanque inesquivable, o una entrega del gusto de todo tipo de jugador. Los rail shooters no sobreabundan en un mercado enamorado aparentemente de los mundos abiertos. Cabe recordar que Fox McCloud ha salido a explorar espacios intergalácticos más allá de su nave en otras incursiones que ya peinan alguna década, pero han tratado, con mayor o menor éxito, de expandir la franquicia. Esperemos que el remake de Star Fox sea para su protagonista lo que Donkey Kong Country Returns HD fue para el primate que hoy goza de total vigencia.
Star Fox vuelve con una remasterización que entiende dónde está la magia del clásico: navegación, disparos y acción. No reinventa la rueda ni pretende hacerlo, pero moderniza con acierto su apartado audiovisual y mantiene intacta la esencia que lo convirtió en un referente. Un regreso ideal para nuevos jugadores y veteranos, y un buen primer paso para revitalizar una franquicia que Nintendo tenía demasiado tiempo en pausa.








