Greta Gerwig debuta como directora con Lady Bird, una historia simple contada de una forma especial.
Dos mujeres a la acción. Greta Gerwig a sus escasos 34 años de edad debuta como directora y escritora, mientras que Saoirse Ronan vuelve a encajarse en las nominaciones de las premiaciones más importantes del año con Lady Bird, una sencilla producción (casi) de bajo presupuesto que resulta tan convencional como especial.
La película de Gerwig cuenta la historia de Christine “Lady Bird” McPherson (Saoirse Ronan), una adolescente que se encuentra en el último año de un instituto religioso mientras que intenta conseguir un lugar en una de las universidades que anhela. Por si esa transición no fuese lo suficientemente difícil, también debe lidiar con los típicos -y no tan típicos- dramas de amor juveniles y con una madre tan amorosa como intensa.
Está historia ya se ha visto antes, ¿verdad? La verdad es que sí y al menos una decena de veces. Adolescente en la escuela pensando en el futuro mientras lidia con los estereotipados problemas de la edad es algo que ya se ha contado en la gran pantalla, sin embargo en esta obra encontramos varios aspectos que hacen que valga la pena ser vista.
Uno de estos rasgos destacables es la autenticidad. A pesar de contar con varios de los clichés del género, Lady Bird gana gracias a su relato sin exageraciones y a sus personajes, que son tan carismáticos como verosímiles. Cada uno de ellos se convierte en una pieza clave para un rompecabezas que se va armando poco a poco y que resulta en un cálido paisaje final.
Y allí es donde se nota el gran trabajo de una debutante Gerwig que además de trabajar cada una de las escenas con simpleza y gracia a la vez, escribió un guion inteligente con diálogos cautivantes y con las cuotas de humor justas y necesarias para que no quiten peso a la compleja situación que atraviesa la protagonista. Así y todo, a pesar del esfuerzo de la directora, hay cosas que siguen resultando demasiado familiares, casi repetitivas. Es que es muy difícil desprenderse de algo que ya se ha visto tantas veces en el pasado.
En donde Lady Bird gana por sobre las demás es en el reparto. No es que esté por encima de cualquiera que se haya visto antes, pero sí que alcanza el nivel de varias de las más memorables. Lucas Hedges y Timothée Chalamet interpretan con gran calidad a dos adolescentes que muy poco tienen que ver entre ellos, pero que en algún momento consiguen un mismo objetivo. Beanie Feldstein está excelente como esa amiga entrañable que todo el mundo ama y Laurie Metcalf hace totalmente creíble a esa madre que falla en el intento de sobreproteger a su hija.
Pero por encima de todos ellos destaca Saoirse Ronan. La joven de 23 años vuelve a demostrar que se encuentra en lo más alto con una interpretación más que efectiva. Es de esos papeles en los que -por su sobriedad- solo los grandes intérpretes consiguen sobresalir y así lo hace Ronan, quien con sus grandes ojos celestes y su seguridad logra tocar el corazón del espectador.
Técnicamente hablando, Lady Bird hace las cosas bien para esconder su bajo presupuesto. A pesar de ser una producción modesta, es bella por donde se la mire. La fotografía está muy bien y la banda sonora también se mantiene a la altura. Todo conformando un conjunto que no pretende llamar la atención, sino acompañar la tranquilidad del relato.
Concluyendo, la película de Greta Gerwig es un refrescante relato de los conflictos internos y externos de una adolescente en la transición de la escuela a la universidad. Una historia que consigue destacar por varios factores, pero que le es imposible -a pesar del notable esfuerzo- despegarse por completo de lo que ya se ha visto tantas veces en el pasado.
Sin embargo, Lady Bird gana en muchos sentidos y principalmente por sus personajes y los actores encargados de darles vida. Cada uno de ellos consigue generar algo en el espectador y eso es gracias a las excelentes interpretaciones, entre las que destaca la enorme Saoirse Ronan que un año más demuestra que a su corta edad está entre la crème de la crème de Hollywood.
