Tras la repentina noticia de su muerte, en Geeky recordamos al genio del manga Kentaro Miura recorriendo su historia y obra.
Una leyenda negra
Cuenta George Morikawa, autor de la kilométrica Hajime no Ippo, que cuando conoció a Kentaro Miura a mediados de los ochenta, cuando ambos eran jóvenes que no llegaban a los veinte. Morikawa necesita asistentes que lo ayudaran con la serialización, así que le pidió al candidato que le mostrara su cuaderno de dibujo a modo de audición. Lo que descubrió lo dejó “boquiabierto”: era un arte que no se condecía con la corta vida del artista, en calidad y espíritu. Afirma el veterano mangaka que en ese cuaderno podía distinguirse un hada, una marca y un espadachín con un gran espada. Ya entonces Guts vivía en la imaginación de Miura.
Kentaro Miura había nacido en 1966, en la ciudad de Chiba, capital de la prefectura del mismo nombre y parte de la gran área urbana de Tokio. Comenzó a dibujar sus propias historias a los 10 años, y su breve paso por el estudio de Morikawa-sensei fue su primer trabajo profesional en la industria. Con su one-shot Futatabi ganó la atención de la redacción de la Weekly Shōnen Magazine, donde se lo nominó como Mejor Nuevo Autor, pero su segundo trabajo, NOA, no logró la repercusión deseada.
Ya en 1988 publica un prototipo de lo que sería Berserk, una costumbre en la industria editorial japonesa para probar las aguas antes de una serialización. El one-shot fue premiado, y la serialización de las tenebrosas aventuras de Guts comenzó al año siguiente en la revista Monthly Animal House (luego Young Animal) de Hakusensha.
En esos primeros años de Berserk, Miura realizó también algunos trabajos con Buronson, el mítico guionista de El Puño de la Estrella del Norte, como Orō, su precuela Ōrō Den y Japan.
Sin embargo, Berserk siempre fue su obra magna. Con el paso de las décadas, el título se convertiría en la insignia de la casa editorial y uno de los seinen (manga apuntado a hombres adultos) más famosos de todos los tiempos. En 2002 se premió a la obra con el Premio Cultural a la Excelencia Tezuka Osamu, uno de los mayores laureles que un mangaka puede recibir en Japón. Al día de hoy, Berserk acumula 363 capítulos y 40 volúmenes, y ventas por más de 50 millones de copias a nivel global.
Casi tan famoso como la obra en sí eran los memes sobre su serialización. Desde finales de la década pasada, el ritmo publicación había bajado en frecuencia, viendo prensa desde 2010 apenas más de 50 capítulos, lo que un manga semanal publica en un año. Es conocido que la cultura de trabajo en Japón, en general, y el mundo del manga, en particular, es demencial a estándares occidentales. Por lo que, con la noticia de su fallecimiento de una enfermedad cardiaca a la edad de 54 años, no sería descabellado pensar que la lenta serialización estaba relacionada a problemas de salud que venían aquejándolo desde hacía tiempo.
En 2013, Miura realizó la serie corta Gigantomakhia, editada luego en un solo volumen. Recientemente se había anunciado también Duranki, la cual estaría dibujada por completo por Studio Gaga, el estudio de asistentes que fundó para trabajar en Berserk en los últimos años. Ambas series parecen ahora entrenamiento para que los artistas de Studio Gaga tomaran cada vez más la posta de la obra magna de Miura, desmejorado por el ritmo de trabajo que le demandaba.
Sin embargo, Miura-sensei nunca comprometió la calidad de su obra magna. El estilo hiperestilizado de la historieta japonesa fue justamente forjado por esta dinámica de la industria, que demanda decenas de páginas semanales. A contramano, el mangaka complejizó su trazo, llegando a un nivel casi barroco en los últimos tiempos. Más que un manga, parecía que estábamos leyendo una serie de grabados de Gustav Doré. Al final, resultó que Miura era más implacable que el mismo Guts.
Berserk y yo
Una consecuencia de los tiempos de publicación prolongados que tienen las series largas de manga es que estas se convierten en parte de nuestra vida. Para mí, este es caso de Berserk, a la cual empecé a leer hace casi 15 años, cuando la relación precio/calidad de las conexiones de Internet en Argentina nos permitió descubrir el fabuloso (y de dudosa legalidad) mundo del scanlation, o traducciones hechas por fans.
Como muchos otros lectores, llegue a Berserk por el “boca a boca” de la red. A diferencia de otros mangas que conocimos por su adaptación animada transmitida en la TV por cable, la obra de Miura parecía difundirse por su propia fuerza, sin ayuda de un estudio de animación. Existía, por su puesto, un anime de 25 episodios producido en 1997 por OLM, que adaptaba el arco del manga que se conoce como “Edad de Oro”, sobre el cual se podía leer en revistas de anime importadas de España.
Sin embargo, creo que mi primer contacto con Berserk fue a través de Sword of the Berserk: Guts’ Rage, un hack-and-slash de Dreamcast producido por Yuke’s y publicado ASCII Corporation y Eidos Interactive. Había algo en ese mundo oscuro me llamó. Recuerdo patente los enfrentamientos con el imponente Zod, y querer saber más sobre ese monstruo, de donde venía, porque le faltaba un cuerno. Sería el comienzo de un largo viaje.
La otra memoria que atesoro en relación a Berserk es la impresión que me provocó leer la secuencia del eclipse. Trabajaba de franquero, y ese día me tocaba el turno nocturno, que iba de once de la noche a siete de la mañana. Para la uno o dos de la madrugada era seguro que no habría ninguna emergencia (ni aparecería el jefe a saludar), así que me ponía a leer manga en la computadora. Recuerdo tener que dejar de leer y alejarme de la pantalla porque no podía creer lo que Miura le estaba haciendo sufrir a los personajes que habíamos aprendido a querer a lo largo de una docena de volúmenes. Lo retorcido de los diseños de los demonios solo se igualaba por la ambición del ahora villano Griffith. Esto era el infierno en papel (escaneado).
Pocas veces una obra de ficción me había generado un impacto tan fuerte, especialmente desde que había dejado de ser niño. Esto es Berserk, una obra visceral, ante la cual el lector no se puede quedar impávido, dejarla para seguir leyendo mañana. Miura oscureció varios tonos al dark de dark fantasy, y nos atrapó para siempre en el proceso.
La figurita difícil del manga en el mercado argentino
Mi historia no es única, sino que se repite en la biografía de muchos lectores de mangas argentinos. Por eso, Berserk era desde siempre una de las series más pedidas en el mercado local. Los más ansiosos compraban las ediciones españolas, como la malograda de Mangaline, que quedó trunca en el volumen 30, o la más reciente edición Maximum de Panini. O incluso norteamericanas, país donde fue uno de los primeros mangas publicados por el pionero del ramo, Dark Horse Comics.
Ya es folklore en el circuito otaku local que Leandro Oberto, fundador y presidente de editorial Ivrea, líder en edición de manga en el país, intentó infructuosamente durante años negociar con Hakusensha una edición argentina de Berserk. Sin embargo, los japoneses prefirieron entregarle la licencia a colosal multinacional Panini, que usó el titulo para consolidarse en un marcado argentino en el cual le estaba costando hacer pie. No hace falta decir que Oberto prácticamente perjuró nunca más trabajar con series de Hakusensha.
Pero la novela de Berserk no termina allí. Si bien la edición de Panini Argentina probó ser un éxito de ventas, saciando una demanda que tenía décadas de antigüedad entre los lectores argentinos, estos encontraron algo que no les gustó demasiado: la traducción.
La traducción de manga es un tema controversial entre los otakus locales. Algunos prefieren el estilo de Ivrea, que para diferenciarse de los mangas importados de España llenos de localismos peninsulares que abundaban a fines de los noventa, escogió traducir sus series con sabor local. Otros son partidarios del “neutro”, una versión del español méxicano creado en ese pais para doblar series animadas y editar impresos para exportar a toda América Latina, y que un sector del lectorado local prefiere porque se criaron leyendo revistas de editorial Vid o mirando anime doblado en neutro como los que pasaban en Magic Kids.
Para diferenciarse de Ivrea y de Ovni Press, que edita su línea de manga en “neutro”, Panini Argentina decidió redoblar los localismos, al punto de infamemente incluir hasta chistes sobre Messi o memes locales. Una decisión que claramente hace ruido como política de traducción de Berserk, una fantasía épica medieval que más bien invita a un lenguaje altisonante y tirando a antiguo.
El enojo de los fans fue tal, que en las recientes reediciones de números agotados han salido de imprenta con una nueva y corregida traducción, y Panini Argentina prometió hacer lo mismo con todos y cada uno de los volúmenes de la serie a medida que estos necesiten ser reimpresos. Lo bueno es que, con el manga aproximándose a la mitad de sus 40 volúmenes actuales, todavía tenemos Berserk para rato en Argentina.



