Reseña del onceavo tomo de la Colección Astérix y Obélix: La hoz de oro, publicado por Editorial Salvat por René Goscinny y Alberto Uderzo.
En este nuevo volumen de la colección de Astérix y Obélix, Goscinny y Uderzo nos presentan el segundo tomo original del Galo publicado allá por 1960. Para esta aventura, Panorámix será el eje central de la narrativa pues todo lo que sucederá transucurre por un pedido que el druida de la aldea le hace a nuestro célebres héroes: Ir a Leutacia en busca de una hoz de oro.
Para ponernos en contexto, era un día común y corriente en la inconquistable aldea de los galos, cuando Panorámix irrumpe a los gritos tras haber roto su hoz de oro, una herramienta mágica que sirve para obtener el muérdago necesario para hacer sus pociones con la que Astérix y Obélix han combatido tantas veces a los romanos. Obviamente ambos personajes son encargados de ir hasta Leutacia a buscar a Amerix, el único con la capacidad de fabricarlas.
Una vez llegados al pueblo que es manejado por los romanos, los galos se disponen a buscar a Amerix cuando terminan envueltos en una trifulca ocasionada en una taberna. Obviamente terminan apareciendo oficiales romanos quienes les explican que en la ciudad hay una red de tráfico de hoces debido a que hay una reunión de druidas en camino y Amerix, el fabricante, se encuentra desaparecido, lo que pondrá en alerta a nuestros héroes que empezarán una búsqueda para encontrarlo.
Al poner en marcha su misión, los galos se enteran que Amerix ha sido tomado prisionero por el oficial que los ha detenido la noche anterior y deberán encontrar al prefecto de la ciudad para poder hacerse con su hoz de oro que tanto necesita Panorámix para la convención de Druidas en el bosque Cacahuete.
Tras mucho recorrer, nuestros héroes dan con la gente que está organizando el tráfico de hoces y así también con Amerix, quién estaba cautivo. Tras liberar al fabricante, este les otorga la tan necesitada Hoz de oro con la cual regresan a la aldea para poder así otorgársela a Panorámix.


