Reseña del tomo número dieciocho de la Colección Salvat de DC Comics: La muerte de Superman.
Década de los ’90. El mundo estaba por terminar. Entrábamos en un nuevo milenio donde esperábamos que los autos volaran y los robots nos hicieran la cena. Todo cambiaba, por eso, los superhéroes tenían que cambiar o morir. Batman cambió. Ahora era Jean Paul Valley (Azrael) quien vestía el manto del murciélago. Superman por su parte, no tuvo la misma suerte por lo que en 1992 Dan Jurgens puso manos a la obra trayendo consigo La muerte de Superman.
En este tomo se presenta algo pocas veces visto. Guionista y dibujante son la misma persona. Así es, como una suerte de multitasking-man, Dan Jurgens se disfraza de todo para traer a la vida la épica batalla entre Doomsday y Clark. De casi exclusivo paso por DC Comics (Aquaman #63-#75, Infinite Crisis Secret Files, Zero Hour, etc.) este autor estadounidense nacido en 1959 y ganador de un Premio Inkpot, cumplió con creces con la pesada tarea de enterrar al superhombre por excelencia, al Hombre de Acero… a Superman.
Cuentan los rumores, que la idea de este tomo comenzó como una broma. Que allá por el ’92, uno de los editores, al preguntarse en una reunión ¿Qué hacemos para levantar a Superman?, propuso: “Matemoslo“. Gran chiste. Todo el mundo se ríe, suena un redoble y cae el telón. Esta broma se fue haciendo más y más recurrente en las reuniones hasta que un día dejó de serlo. Dejó de ser un chiste. Ese día fue en 1992.
La pregunta entonces fue ¿Quién puede matar a Superman? Fue así que Jurgens tuvo que crear a un monstruo voraz, una criatura de otro planeta, con una semejanza a la fuerza de Kal-El. Un monstruo Kryptoniano, “The Doomsday” – que puede traducirse como “El juicio Final” – es un experimento proveniente del planeta natal de Clark. Su habilidad única lo convierte en una cosa imparable. Cada vez que muere, no solo vuelve más fuerte, sino que no puede ser asesinado de la misma manera.
Esta historia no solo afecta la continuidad de las historias de Superman, y eso es lo grandioso de este tomo. El universo y Multiverso se han visto afectados por esto. Vean los recientes eventos de DC Rebirth en Superman y Action Comics, o sino lo que causó esto en Hal Jordan y Green Lantern Corps. Técnicamente, podemos decir que aquí empieza realmente el desplome de Hal Jordan y su transformación en Parallax, pero eso es adelantarse varios años.
Lo hermoso de esto, es que la simpleza de la idea hace la belleza de este tomo. No hay debates morales, deconstrucción de la sociedad o juegos mentales con los protagonistas y los lectores. Es una historia simple con un villano simple y efectivo: Doomsday solo quiere destruir, no conquistar el mundo ni hacerse millonario. Sólo muerte a su paso.



