Amanita Design regresa con Creaks, una propuesta conservadora pero con puzzles sólidos y un apartado audiovisual tan inmersivo como precioso.
El estudio checo Amanita Design lleva más de 17 años en la industria de los videojuegos, con lanzamientos escalonados tanto en PC, consolas e incluso mobile. Si no conocen algunos de sus proyectos más importantes (Machinarium y la trilogía de Samorost), la desarolladora tiene 2 aristas inflalibles. Por un lado, la creatividad para mostrarnos mundos y propuestas audiovisualmente bellísimas, con un estilo artístico bien marcado; mientras que su segunda pata principal reside en ingeniosos puzzles, que son el hilo conductor de su historia.
Con Creaks, aventura que está disponible en PlayStation 4, Xbox One, Nintendo Switch, PC y mobile (iOs), logran su propuesta más ambiciosa hasta la fecha. Muy conservadora en cuanto a estilos pero en esta ocasión abandonan por completo las mecánicas point and clic para ofrecer un plataformero en 2d con estructuras completamente orgánicas, en donde todos los puzzles del juego se ven interconectados por pequeñas transiciones y todo bajo un delicado apartado artístico trazado a mano
Un viaje surrealista
Las historias crípticas y poco descripticas son un sello de Amanita Design, que se dedica a crear universos en el que los personajes no tienen diálogos. Creaks mantiene este estilo, en el que el protagonista de turno se encuentra en una tranquila noche de lectura, sumergiendo sus ojos en un historia literaria fantástica hasta que de repente un temblor, un parpadeo en las luces de la casa, y un agujero en la pared que dice presente. La curiosidad y los interrogantes empiezan a sembrar en la cabeza de este hombrecito, que decide atravesar ese camino que se abrió para aventurarse en un particular mundo de fantasía, en una enorme casa que yace bajo tierra.

De ahí en más, el sentido de exploración y aventura del protagonista nos llevará a recorrer todas las locaciones de esta particular casona, en el que los objetos cobran vida, y poco a poco empezaremos a encontrar respuestas sobre este lugar. No esperen encontrar grandes resoluciones ni mucho menos grandes giros en la trama, pero su relato onírico acompaña los casi 50 puzzles que abordan el juego.
Que Amanita Design haya dado el salto a una aventura plataformera no signifca que tengamos una exploración abierta de sus bellos escenarios. El concepto lineal de su propuesta se limita a “Puzzle – Avanzar – Puzzle”, metodología que a veces se ve afectada por alguna escena entre personajes o revelaciones en la historia.

A pesar de lo conservador de esta decisión, es un enorme paso dentro de la desarrolladora, que está sumando nuevos conceptos a su estilo, pero manteniendo esa fidelidad con sus principios.
Los puzzles, por su cuenta, mantiene una premisa similar que se va reflejando en mayor o menor medida, a través de toda su propuesta. El objetivo siempre es el mismo: avanzar hacia la siguiente habitación de esta gigantesca mansión que se está viniendo abajo.
Cada habitación es un rompecabezas diferentes que cuenta con enemigos que tenemos que evitar, ya que al primer contacto perdemos y empezamos desde el último checkpoint. Acá hay 2 cualidades que se repiten durante todo Creaks: por un lado la luz será nuestro mayor aliada, ya que los enemigos no pueden atravesarla y si son tocadas por ella se transforman en muebles inamovibles; mesitas de luz, percheros, etc. Las luces a veces están siempre encendidas o a veces tenemos que apretar un botón o pisar un switch del piso para prenderlas.

En segunda instancia, cada tipo de enemigo cuenta con un patrón de movimiento específico, que es funcional a la resolución de los puzzles. Por ejemplo, hay perros que nos empiezan a seguir si nos acercamos mucho, después habrá criaturas que imitan nuestros movimientos.
Obviamente, a medida que vamos avanzando en Creaks todos estos conceptos y enemigos se irán mezclando para ofrecer acertijos cada vez más complejos, sin llegar a una dificultad completamente excesiva e imposible. De hecho el juego viene sin ningún tipo de asistencia ni ayuda por si nos quedamos atascados.

Lo que más me gustó de Creaks a nivel puzzles es que a veces estamos solo haciendo un mal movimiento, y eso impide su resolución; pero la aventura nos va aceitando en sus mecánicas para que después se vuelva instintivo las opciones que debemos tomar para avanzar. Con más de uno estuve más de media hora probando opciones hasta que pude avanzar y en algunos que a priori parecían en una primera lectura algo impasable, resultaban más sencillos de lo que esperaba, porque el juego empíricamente ya me había dado las herramientas para ver la solución gracias a los elementos disponibles en el acertijo.
Respecto a la repetición de recursos, la primera mitad se siente un poco reiterativa, porque sencillamente tarda en mostrar todas sus cartas y elementos, pero una vez que casí todos los elementos jugables ya están presentados hay una mayor variedad de puzzles, aunque ninguno rompe el esquema de “llegar a la salida”.

Entre las transiciones de puzzles, encontraremos cuadros y habitaciones ocultas, una suerte de coleccionables, algunos de ellos interactivos, con sencillos minijuegos que buscan inyectar de frescura al juego, cortando con tanto desafío. El proposito, además de seguir mostrando las calidades artísticas

El apartado audiovisual es sencillamente un lujo. Todo los elementos del juego están dibujados y trazados con ese amor tan característico de la desarrolladora checa, en el que todo cobra vida. La paleta de colores utilizada va en sintonía con ese surrealismo que busca impactar con sus criaturas y el valor que toma el protagonista para adentrarse cada vez más en esta casona.
La banda sonora de Creaks no se queda atrás. Minimalista cuando lo precisa y despampanante en los momentos más tensionantes. Todo el apartado musical está a cargo de Hidden Orchestra, la banda multifuncional compuesta por un único integrante, el escocés Joe Acheson.

Conclusión
Creaks no pretender escapar de las reglas establecidas desde hace años por Amanita Design. Hubo un cambio de estilos, pasando del tradicional point and clic a un plataformero más orgánico, pero el abc de la dessarrolladora se mantiene latente: puzzles, una artística preciosa y un relato críptico.
Ese conservadurismo hace que el juego no terminé de brillar, pero de todas maneras es una atráctiva propuesta dentro del género. Con Creaks me da la sensación que Amanita Design ya está lista para arriesgar un poco más y salir de su zona de confort, y quizás eso lo veamos en su próxima entrega.

