Foreclosed nos sumerge en un híbrido entre aventura cyberpunk narrativa, sigilo y acción, con una puesta en escena comiquera.
Las inspiraciones son la fuente creativa por excelencia. Son los puntos de partida que tomamos para la realización de nuevas producciones, algunas que resultan creaciones completamente únicas y otras un híbrido.
Bajo este concepto arriba Foreclosed, una aventura ambientada en un universo cyberpunk creación de Antab Studios, una pequeña desarrolladora indie que de la mano de Merge Games se envalentona en presentar su título más ambicioso hasta la fecha.
Foreclosed toma varios conceptos de producciones (cinematográficas especialmente) para concebir la trama del juego, pero a su vez inyecta un estilo cómic, con transiciones en pantalla símil viñetas, con un enorme potencial audiovisual. Lamentablemente, toda esa construcción inmersiva que logra de forma audiovisual se pierde en términos de jugabilidad, con mecánicas que entorpecen la dinámica de la aventura.
Evan Kapnos, el enemigo público n° 1.
Foreclosed es una aventura relativamente corta, de entre 4 a 6 horas de duración aproximada para llegar hasta su desenlace, y por eso no sorprende que la historia comience con el pie en el acelerador rápidamente.
Ambientada en un futuro no tan distante, esta distopia cyberpunk está cimentada en un espiral de conspiraciones, burocracia y organizaciones que controlar a su población mediante implantes. Los humanos en esta historia cuenta con un chip en el tallo cerebral. Con esto no solo controlan la identidad de los habitantes sino que también los restringe para poder llevar una vida normal en caso de realizar acciones delictivas, o situaciones que vayan en contra del interés de los de más arriba.
Dentro de estás reglas, que limitan la voluntad de los ciudadanos, encarnamos a Evan Kapnos, que un día se despierta con la noticia de que no solo su implante fue subastado, sino que también su propia identidad. Ahora, está en una carrera contra el tiempo para escapar de la ciudad de quién lo quiere muerto y al mismo tiempo encontrar aliados que lo puedan ayudar a descubrir quién está detrás de esta conspiración.
A los pocos minutos descubriremos que el implante que tiene Kapnos no es un chip común y corriente, y forma parte de un experimento del cuál no tenía conocimientos. Esto le concede ciertas habilidades especiales, como la telekinesis, convirtiéndolo en una verdadera amenaza
La impronta que Foreclosed busca implementar tiene mucho de Blade Runner, Total Recall y algunos tintes de Minority Report, pero esa inyección comiquera que tiene todo el englobe narrativo le da una riqueza enorme a la puesta en escena.
Las transiciones en viñetas, las onomatopeyas emergiendo en las pantallas cuando disparamos o los detalles gráficos de la ciudad y su ambientación son un verdadero atractivo para un relato que se va conformando de a capas.
Foreclosed parece dar ciertas libertades en cuanto a los diálogos y la toma de decisiones, pero es una mera ilusión. Para darnos un ejemplo, cuando se nos presenta diferentes opciones de conversación, podemos elegir una a una para darnos un mayor contexto de lore. Todo lo lineal de su recorrido se desglosa en 2 finales posibles, con uno tercero secreto si cumplimos ciertos requisitos.
El relato se siente de mayor a menor. Un atrapante comienzo, con persecuciones y misterios, para que todo vaya revelándose demasiado rápido. Esa falta de contexto, o mayor profundidad en la aventura va de la mano también de las ambiciones del estudio y la propuesta en general, que realmente se desmorona cuando pasamos a sus mecánicas jugables.
En este aspecto, Foreclosed divide su estructura en 3 apartados: exploración+hacking, sígilo y combate. Las 2 primeras funciona medianamente bien y en pos del desarrollo de cada uno de los capítulos del juegos. Tendremos que infiltrarnos en instalaciones, evitar ser descubiertos, abrir puertas aprovechando la habilidad de nuestro implante especial e ir descubriendo la verdad, paso a paso.
El gran problema llega cuando atravesamos las zonas de combate, una faceta que derrumba completamente toda la construcción del juego. ¿Por qué? Porque principalmente no se disfruta. Las físicas de los disparos no son claras, la ia de los enemigos es pauperrima, las habilidades que vamos adquiriendo no solo están completamente desbalanceadas, sino que algunas no tienen una función relativamente clara.
Algunos momentos, incluso, rozan la frustración. Me ha pasado de estar disparándole a un enemigos más de 20 veces y no tenía claro si estaba impactando o no.
Por si esto no fuera poco, Foreclosed suma un molesto sistema de checkpoints que, si llegamos a perder, nos hace revisitar una extensa zona de vuelta. Lo más interesante que tiene el juego en su impronta cyberpunk, su puesta en escena y el curso de su narrativa, así que cada vez que se anticipaba una extensa zona de combates, sabía lo mucho que íba a padecer esto por varios minutos.
No por nada, en el menú de opciones previo a comenzar la partida, permite configurar el modo de juego y su “dificultad”, priorizando la historia (reduciendo la cantidad de enemigos y su resitencia) o la que le da un balance a narrativa y combate.
Conclusión
Foreclosed es la colisión de 2 mundos. Por un lado, un atractivo mundo cyberpunk que se ve enaltecido por la originalidad e impacto de su puesta en escena. Todo este encanto cae de lleno cuando tenemos el control de Evan Kapnos, con una exploración limitada y lineal, misiones repetitivas y un combate que roza lo deplorable.
Si gustan de disfrutar de su relato, lo mejor es jugar en la opción que prioriza la historia y pone en segundo plano la jugabilidad, para evitar la frustración y todo lo que eso conlleva.
