Finalmente Kena: Bridge of Spirits, de Ember Lab, tuvo su debut, ¿valió la pena la espera?
Kena: Bridge of Spirits es uno de esos juegos que te cautiva por lo visual, pero tan solo como punto de ingreso. Una vez que comenzamos la aventura es difícil de abandonar debido al gran trabajo hecho por Ember Lab, un estudio con pasado en la animación, pero que desde hoy esperamos que se vuelque a los videojuegos.
Puzzles, exploración, combate y búsquedas de tesoros son los elementos principales de un juego que tuvo un manto de incertidumbre durante los días previos a su lanzamiento. Muchas dudas se sembraron en torno a la falta de reseñas a días de su estreno, asegurando que esto se debía a que querían cuidar la imagen del título en su día de estreno. Esto queda de lado ni bien emprendemos el viaje a la Montaña Sagrada: nos sumergimos de lleno en un mundo artísticamente exquisito y entretenido por demás en cuanto a lo jugable.
Una historia que cumple, pero no termina de explotar
El juego comienza sin darnos un contexto claro sobre su argumento. Somos arrojados en este hermoso mundo creado por Ember Lab comenzando a recorrer nuestro camino hacia la Montaña Sagrada. Esta falta de profundidad en la historia será una constante en la partida sorprendiendo bastante debido a que cuando decide profundizar sobre la relación entre los personajes que van apareciendo, lo hace y muy bien. Entonces, no se explica la decisión de flotar por su narrativa y no sumergirnos en ella.
La historia nos pone en la piel de la joven Kena, una guía espiritual cuyo objetivo es facilitar la transición de los espíritus de nuestro mundo al más allá. Por algún motivo que no tenemos en claro la Tierra ha comenzado a sufrir corrupciones y por ello debemos visitar La Montaña Sagrada, el lugar donde se origina la fuente de energía que alimenta la aldea.
Y aquí comienza una aventura la cual podemos comparar con la muñeca rusa: mamushka, la clásica muñeca que se abre y presenta una misma versión más pequeña y así sucesivamente. La historia principal se divide en tres actos, esos tres actos en otros tres actos nuevamente y estos en varios puzzles y jefes que debemos ir derrotando.
Cada uno de los actos principales nos lleva a conocer historias distintas dentro del ecosistema del juego. Acá es donde se siente bien la narrativa, tocando con mucho amor y delicadeza el tema de las relaciones interpersonales abordadas desde lados diametralmente opuestos.: amor fraternal, amor de pareja y el amor de un líder, lo que nos lleva a pensar porqué es que el hilo conductor, lo que debería ser la historia principal, no está tan cuidado como estas tres ramificaciones.
Con poco se puede hacer mucho
La primera hora de Kena: Bridge of Spirits es una gran gran mentira, pero de las buenas. Si bien la aventura parece que nos va a llevar por un sistema extremadamente simple de juego, la evolución y progresión están presentes y sin ser algo abrumador abre un gran abanico de herramientas que debemos usar con astucia a lo largo de la aventura.
En cuanto a nuestra protagonista, tenemos varias opciones de combate que se van desbloqueando a lo largo del título. Meleé, arco y flecha, bombas arrojadizas y el alma de la fiesta: Los Rots. A medida que avancemos iremos desbloqueando cada uno de estos elementos, que podremos mejorar con fichas de Karma, una de las dos monedas del juego.
Con respecto a esta evolución que marcamos, las mejoras que podemos adquirir nos dan mayor durabilidad al escudo, algún que otro golpe variante y mejoras en cuanto a la acumulación de Rots, que vendría a ser una suerte de maná. Un árbol de habilidades que a priori podría creerse bastante corto, pero que en base a la combinación de recursos resulta ser lo justo y necesario. Cada habilidad tiene su momento y lugar y está en el jugador saber cuándo sacarle el mayor provecho a cada técnica.
Las mecánicas del juego, como mencionamos previamente, nos llevan a explorar de una manera bastante lineal esta aventura en la que iremos consiguiendo reliquias y memorias, enfrentando a una gran cantidad de bosses para obtenerlos. Cada uno de estos jefes a los que haremos frente presenta una mecánica única, y nos obliga a reinventarnos en medio del combate, ajustar estrategias y decidir, en fracción de segundos, cuáles son las mecánicas que mejor se ajustan al enemigo que tenemos en enfrente.
Los puzzles son el último gran componente de esta magnífica aventura. Presentes en cada uno de los distintos niveles, funcionan de la misma manera que los bosses, requiriendo que usemos con astucia las herramientas que adquirimos. Ya sea el arco y flecha para habilitar nuevos e inimaginables senderos, como también las bombas para cambiar construcciones de rocas que hacer con ellas escaleras, los desafíos se dificultan más y más con el correr de la historia y proponen una gran cantidad de entretenidos retos.
Por desgracia, algo que no se siente cómodo en cuanto a la jugabilidad es la estructura del hub ya que peca de simplista y sin acceso al mapa en pantalla tenemos que ingresar demasiadas veces al menú principal para definir cuál es el pasadizo a tomar y esto interrumpe la dinámica del juego.
Es el juego que estéticamente prometieron
La versión que jugamos para el análisis de Kena: Bridge of Spirits es la de PlayStation 5, que permite disfrutar esta aventura en modo performance con una tasa de 60fps y 4K dinámico o un modo que privilegia el apartado visual a 30fps pero con 4K nativo. Desde Geeky recomendamos el modo performance ya que la jugabilidad se siente mucho más fluida y la diferencia gráfica no es muy notoria.
Ya se veía en los tráilers que Kena: Bridge of Spirits iba a ser una joya en el apartado estético y eso se cumple tal como se predecía. Paso tras paso, no importa dónde estemos, siempre hay algo para apreciar. Ya sea en los profundos bosques como en las cuevas subterráneas, o en la indomable y gélida montaña, cada uno de los paisajes está cuidadosamente trabajado para brindar un sentido a la exploración y es el de invitarnos a conocer todo lo que rodea a este mundo.
El diseño no se limita a la belleza del paisaje, no, Ember Lab tampoco escatimó recursos en cuanto a la estética de los personajes. Muchos podíamos sentir esas Pixar vibes en los avances, pero no solo eso, sino que toma elementos de producciones como Raya and The Last Dragon o Avatar: The Last Airbender, que se alimenta de una estética muy particular y nos da un mundo hermoso compuesto de personajes únicos de los cuales nunca nos cansamos.
La musicalización también está muy bien lograda y busca ser parte de esa sensación de inmersión que intenta brindar el juego en todo momento. Cada pieza acompaña al momento de la aventura y nos invita a adentrarnos en la dinámica de lo que está sucediendo, convirtiéndose en un incansable acompañante de Kena.
Conclusión
Kena: Bridge of Spirits llegaba como un juego bonito y terminó siendo mucho más que eso. Sin terminar de explotar en cuanto lo narrativo, logra cumplir con lo suficiente para mantenernos intrigados por sus personajes. El fuerte del juego claramente pasa por la belleza a la hora de construir el mundo y las mecánicas que nos permiten explorarlo. Un gran acierto de Ember Lab que debuta de gran manera en el mundo de los videojuegos y que ahora deberá buscar profundizar lo hecho en este título y corregir dónde falló.
