El tiempo ha pasado para los hermanos Diaz y las cosas comienzan a complicarse cada vez más en sus vidas, mientras nosotros intentamos decidir sobre su futuro.
Ahora no tuvimos que esperar tanto y un nuevo episodio de Life is Strange 2 llega a nosotros bajo el nombre Wastelands, que hace referencia a la actual situación de sus dos protagonistas. Mientras ellos intentan hacerse lugar en la industria del videojuego al mismo tiempo que buscan ser dignos del legado que dejaron Max y Chloe, nosotros te contamos qué nos ha parecido esta continuación.
Sean y Daniel han dejado atrás la seguridad temporal que les brindó Beavers Creek, tomando un tren hacia un destino incierto y encontrándose en el camino a Finn y Cassidy, los dos jóvenes hippies que conocimos antes de concluir el episodio anterior. Por supuesto, las cosas siguen sin ser fáciles para los hermanos Diaz que deambulan entre su viaje a Puerto Lobos y los poderes de Daniel.
A mal tiempo, ritmo intenso
El tercer episodio de Life is Strange 2, Wastelands, nos recibe con un mensaje claro: el tiempo ha pasado. Entonces, durante toda esta nueva parte de la aventura podemos observar como los personajes han evolucionando y continúan haciéndolo minuto a minuto. Algo que resulta atractivo es ver como Daniel, el menor de los hermanos Diaz, comienza a dejar al niño atrás para convertirse en un adolescente rebelde que ya no quiere obedecer las reglas de Sean.
Sin entrar en spoilers, pero siendo inevitable contextualizar los hechos, debemos decir que ambos ahora se encuentran trabajando en una plantación de marihuana mientras conviven en una comunidad de personajes muy particulares. Por más controversial que pueda resultar el camino que ha tomado el juego, hay que darle crédito al excelente guion que hace creíble toda la situación que deben vivir los protagonistas. Al mismo tiempo, esta nueva realidad nos permite interactuar con las diferentes personas que están a nuestro alrededor, creando uno de los ambientes más vivos que hemos visto hasta ahora en la saga.
A pesar de que Wastelands es el episodio más corto en lo que a duración se refiere, todo este contexto brinda una realidad en la que todo el tiempo están pasando cosas. Entonces, sus poco más de dos horas de duración se vuelven increíblemente intensas y cargadas de cosas qué hacer. Mientras hacemos tareas secundarias y los típicos encargos, los poderes de Daniel siguen siendo uno de los ejes de la historia. Sus dones cobran cada vez más relevancia en el desarrollo y como consecuencia, cada vez tenemos más posibilidades de utilizarlos, cosa que se disfruta mucho.
Definiendo el rumbo
En los dos episodios anteriores de Life is Strange 2 habíamos reclamado a Dontnod el hecho de que nuestras decisiones no parecían tener verdadera relevancia en la historia. Es decir, las situaciones ambiguas estaban ahí como en todas las entregas anteriores, pero los caminos parecían conducirnos siempre hacia una misma dirección independientemente de pequeños detalles que pudiéramos modificar. Ahora esta situación a cambiado.
Por primera vez en la aventura de los hermanos Diaz, somos nosotros quienes realmente decidimos sus destinos. Como hemos dicho antes, la historia ha llegado a su climax y la intensidad es trepidante, mientras que las decisiones que nos obligan a tomar están acorde a lo extremas que son las situaciones que vivimos. El pulso nos ha temblado a la hora de elegir cada camino y más aún cuando hemos visto todos los diferentes finales que podemos tener a partir de ellos.
El cierre perfecto para esta situación, en la que hemos visto cómo realmente todo ha sido construido en base a nuestras decisiones, es un final que ciertamente nos ha dejado la boca abierta. ¡No puede terminar así! Pero sí, así lo han decidido perfectamente desde el equipo de desarrollo para tenernos expectantes hasta la próxima parte.
La única piedra en este zapato
Al igual que en Rules y Roads, lo único realmente criticable de Life is Strange 2 son algunos elementos específicos de su apartado técnico. Aunque esta vez no nos hemos encontrado con esos bugs molestos que sí vimos en el episodio 2, la falta de expresividad en la animación de los rostros sigue atentando contra una historia que pretende movilizarnos a través de los sentimientos. Aún así el juego logra su cometido, pero no podemos dejar de imaginarnos cuánto mejor sería si hubieran pulido un poco más este aspecto.
A nivel artístico la obra de Dontnod Entertainment sigue haciendo las cosas bien, con una banda musical que sigue ampliando su lista de canciones sin perder el toque que ha caracterizado a la franquicia desde sus inicios. El equipo de desarrollo también mantiene el nivel de los planos que maneja para cada una de sus escenas, los cuales se alimentan de unos paisajes exquisitos creados para profundizar todo lo que sucede en la vida de Sean y Daniel.
Episodio 3: Wastelands, el veredicto final
Dotnod Entertainment continúa demostrando que saben bien hacia dónde ir con Sean y Daniel. La gran diferencia en este tercer episodio llamado Wastelands, es que por fin nos han entregado el poder a nosotros para que realmente podamos decidir cuál es el rumbo de los protagonistas. Nuestras decisiones ahora tienen peso y somos los dueños del destino de los hermanos Diaz.
A pesar de sus ya imborrables errores técnicos, Life is Strange 2 sigue estando a la altura de lo que esperamos de la saga y ha evolucionado de forma notoria con este tercer episodio que, a pesar de ser más corto que los otros dos, suple esa falta de tiempo con una intensidad que nos mantiene atrapados de principio a fin. Estamos ansiosos por ver cómo siguen las cosas en el próximo capítulo.





