Supermassive Games aprende de los errores de Man of Medan y logra con The Dark Pictures: Little Hope, un atrapante relato de terror.

Después de algunas incursiones en el terreno de VR, Supermassive Games regresó el año pasado a las aventuras interactivas de terror en tercera persona con The Dark Pictures Anthology, un compilado de relatos en el que tomamos el control de un grupo de protagonistas y a través de las decisiones que escogemos intentamos garantizar su supervivencia.

Tras un tibio arranque con Man of Medan, ahora le toca el turno a Little Hope y parece que la desarrolladora aprendió de los errores de la entrega anterior porque estamos ante un soberbio relato de terror, que desde el comienzo pisa el acelerador para meternos de lleno en una compleja historia, donde nada es lo que parece, con un rompecabezas argumental que iremos armando pieza a pieza, susto a susto.

Todavía tiene que pulir algunas cuestiones en materia de jugabilidad, pero los creadores de Until Dawn nos regalan en el mes del terror un título atrapante, con una buena dosis de rejugabilidad y múltiples caminos que desembocan en varios finales.

Little Hope: un pueblo abandonado atormentado por los recuerdos

Cada una de los relatos que van a conformar The Dark Pictures Anthology mantienen un único nexo y es la presencia de el Curador, este narrador que protege cada una de estas historias -guardadas en libros-, narrativas incompletas y que el propio personaje nos indica que serán nuestras decisiones las que forjen su destino. En Little Hope, el Curador aparecerá en varias ocasiones específicas para hacernos un resumen de lo que fue sucediendo, con un presagio hacia el futuro y, si queremos, nos puede ofrecer una sutil pista para ayudarnos a tomar mejores elecciones.

La presencia de este misterioso personaje es, una vez más, soberbia. Aparece en el timing justo y con diálogos tan crípticos como solemnes. Esa sensación de omnipresencia en cada una de sus palabras nos hace dudar por completo de nuestras acciones.

The Dark Pictures Anthology: Little Hope es una aventura narrativa de terror que tiene puesta su jugabilidad en 3 aristas bien marcadas: exploración de escenarios lineales con interacciones, toma de decisiones que moldean la personalidad y los caminos de los personajes, y Quick Time Events, momentos en los que debemos pulsar los botones correctos durante cinemáticas. Está última cuestión fue bastante mejorada respecto a Man of Medan, ya que ahora nos avisa con una cierta antelación en los momentos que esto sucede para no agarrarnos desprevenidos. Durante la primera mitad de la aventura, fallar en los QTE tienen pocas repercusiones en el transcurso de la trama, pero una vez que atravesamos el ecuador del juego, equivocarnos nos garantiza casi con seguridad la muerte de uno de los personajes.

La trama de Little Hope nos lleva a través de varias líneas temporales. Si bien la mayor parte de la aventura estará situada en el presente, atravesaremos una brutal cacería de brujas que se llevó en el pueblo durante el siglo XVII y un prólogo ambientado en los ’70, que nos da algunas pistas sobre la inminente crisis que atraviesa el pueblo y un mal que yace oculto.

Little Hope no pierde tiempo para adentrarse en su historia. Un profesor de universidad –John– y 4 de sus alumnos –Andrew, Angela, Taylor y Daniel– iban en una excursión educativa cuando el micro que los llevaba tiene que tomar un desvío, por pedido de la policía, a través de Little Hope. Todo transcurría con total normalidad hasta que una misteriosa chica se cruza en medio del camino y el chofer en el afán de no llevársela puesta termina volcando el vehículo.

Cuando el quinteto de protagonistas recupera la conciencia, no solo descubren rápidamente que el chofer desapareció, sino que se encuentran perdidos en medio de la nada misma y no les quedará otra que dirigirse a Little Hope para buscar ayuda, aunque sea lo último que encuentren.

Esta es una de las grandes diferencias que podemos ver en comparación a la primera entrega de The Dark Pictures Anthology. Man of Medan tardaba unas 2 horas y media en meternos dentro de los tintes terroríficos; Little Hope no quiere hacernos esperar tanto y desde sus primeros compases comienza a coquetear con nuestra mente, introduciendo diferentes elementos que marcan la cancha. Habrá pocos momentos en donde podremos relajarnos y la sensación de inseguridad será constante

Contar más allá de estos primeros minutos sería directamente arruinarles la experiencia del juego, pero les puedo asegurar que estamos ante un relato que tienen pocos momentos descolocados y que en casi todo momento mantiene altos niveles de tensión. Si bien cuenta con varios finales, la resolución principal de sus misterios tiene varios plot twist brillantes, que hacen funcionar las diferentes pistas que vamos encontrando a lo largo de las 5 o 6 horas que nos lleva completarla.

Inevitablemente, mis primeras impresiones con el relato del juego me llevaron a otros lugares, como Silent Hill o Blair Witch, pero Little Hope solo toma impulso de estas inspiraciones para forjar su propio relato, que abandona por completo la tibieza presentada en Man of Medan para entregarnos personajes mejor desarrollados, un guion mucho más sólido y constante, con una sensación de terror constante. Lo mejor de todo es que evita la predictibilidad. Cuando creemos que ya podemos anticipar lo que sucede, la trama nos regala algunas sorpresas guardadas que sorprenderán a más de uno.

Para el análisis realicé 2 partidas completas y media para probar cómo se modificaban los caminos. Mi primera pasada intenté elegir a conciencia las decisiones que creía correcta y estuve muy cerca de terminar con los 5 protagonistas vivos, pero un QTE cerca de su final condenó la vida de uno de ellos. La segunda pasada traté de tomar elecciones morales y conversaciones diferentes y las situaciones no solo cambiaron, sucedieron otros diálogos, se me presentaron nuevas alternativas y, de yapa, solo uno de los personajes sobrevivió a la aventura.

La amplia rejugabilidad que tiene Little Hope se complementa con la “Versión del Curador” (solo disponible en la versión deluxe del juego o gratis si realizamos la preorder) que nos presenta la misma historia pero en varios momentos tomamos el control de los personajes que no estamos controlando durante las acciones del juego principal.

Si bien la jugabilidad de este tipo de propuestas no suele ser su cualidad más destacada, la tosquedad de los movimientos y la lentitud del desplazamiento en esta aventura en particular le juega una mala pasada por momentos. Little Hope, a diferencia de Man of Medan – o incluso Until Dawn– nos lleva en determinados momentos a través de amplias rutas y largos caminos, con pocas interacciones, cortando los momentos de tensión o climax. Los jumpscares no son tan excesivos, pero aparecen en los momentos justos para hacernos saltar del sillón si estamos compenetrados con la historia. Ya llega un momento que les tomamos el timing y podemos anticipar cuándo es que van a suceder, pero hay una construcción de su ambientación tan precisa que generalmente pasan desapercibidos.

La rejugabilidad también está garantizada con su componente multijugador, que una vez más ofrece la posibilidad de atravesar la aventura de forma online con un amigo -sin que este tenga el juego- o de forma offline con hasta 5 amigos, en donde cada uno puede tomar el control de un personaje y darle otro matiz a las decisiones.

Esta nueva propuesta de Supermassive Games no solo mantiene el nivel de calidad jugable que tanto le elogiamos, sino que ahora elevó la vara en cuanto a su guion y calidad de las actuaciones. La participación de Will Poulter le da ese sello de jerarquía al reparto y, si bien a priori parece como uno de los protagonistas, el resto del elenco está a la altura con interpretaciones muy bien logradas.

Conclusión

Supermassive Games logra con Little Hope uno de los mejores exponentes del género de los últimos años. Una aventura con grandes dosis de rejugabilidad pero que viene acompañada de un relato atrapante, una historia compleja, con muchos interrogantes que se irán desentrañando capa por capa y no deja nada librado al azar.

Este gran episodio de The Dark Pictures Anthology puede ser un arma de doble filo para la desarrolladora. Elevar la vara de esta manera será un gran desafío para las próximas entregas anuales que vendrán, ya que inevitablemente tendremos como punto de comparación la aventura ambientada en este misterioso pueblo.

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De chico soñaba con ser un Jedi. De grande también.

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