RedG Studios nos presenta S.O.N, una aventura de terror con una premisa interesante pero una ejecución muy floja de papeles.
RedG Studios es una pequeña desarolladora conformada por 3 jóvenes que, además de ser apasionados por la industria, son gamers. No es para nada fácil introducirse en este complejo mundo lleno de competencias y grandes empresas, pero de todos modos y trás un duro trabajo lanzaron su primer producción, en exclusiva para PlayStation 4: S.O.N
S.O.N (South of Nowhere) es un aventura de terror en primera persona que cuenta con un profundo contexto narrativo, determinadamente muy psicológico pero que termina fallando en la mayoría de sus ejecuciones, torciendo la balanza hacia un resultado negativo.
Una búsqueda desesperada y un viaje personal de autodescubrimiento
El juego nos sitúa en los intrincados bosques del sur de Pensilvania, mejor conocidos como South of Nowhere (de ahí proviene S.O.N), una locación compuesta por más de 300 mil hectáreas, conocidas dentro de la mitología de las leyendas urbanas por ser un foco de desaparición de personas.
En este contexto, muy al estilo de Blair Witch Project, encarnamos a Robert Alderson, un devoto padre que se inmiscuye en estos bosques para encontrar a Jay, su hijo desaparecido.

S.O.N no tiene medias tintas. Desde el minuto 1 nos damos cuenta que algo anda mal y la misión de búsqueda termina sucumbiendo ante un viaje de autodescubrimiento, donde el propio terreno nos empieza a proponer juegos mentales en los que vamos descubriendo piezas de tu complicado pasado, como un rompecabezas difuso en el que los pecados que fuimos cometiendo a lo largo y ancho de nuestra vida se ven reflejados con un surrealismo marcado.

Esta particular aventura nos invita a observar cada escenario con detalle. Cada elemento que vemos es una pista, es un indicio que no podemos dejar pasar por alto. No para avanzar en la historia, porque cuenta con un solo puzzle en todo el juego y es súper sencillo, pero sí para adentrarnos más en el argumento. Es una lastima que toda la construcción narrativa se desmoroné a pedazos cuando lo jugamos, porque S.O.N tiene una grata inmersión, logra transmitir ese miedo partícular y una sensación constante de que cualquier cosa puede suceder en cualquier momento.

Hay dos finales (o 3, si tomamos en cuenta una situación en el último tercio del trayecto), que se distancian entre sí y funciona más como una evaluación para el protagonista que una resolución argumental.
Demasiado corto
S.O.N tiene varios problemas, pero el que más resalta es el de su duración. Jugándolo lento y sin conocer bien todo el recorrido puede durar, como mucho, 40 minutos, algo que no se puede concebir en 2019. Su planteamiento completamente lineal y casi sin obstáculos lo transforman más en una cinemática con cámara libre que una aventura interactiva.

Por un lado, hay que entender que estamos ante la primera propuesta de RedG Studios con un juego que tiene puntos altos como la historia y su inmersión visual, pero que sus mecánicas jugables son un contrapeso muy fuerte. Nos hubiese gustado que se arriesgarán más dentro del concepto que maneja S.O.N, desde la perspectiva psicológica y el terror que intenta transmitir, que logra un mayor miedo gracias a su ambientación que a los diseminados jumpscares que aparecen en forma programada.
Una lograda ambientación
Una vez que abandonamos su genérico bosque y nos adentramos a dónde el juego quiere llevarnos, S.O.N funciona muy bien. Logra alimentar la tensión y crecer esa sensación de incertidumbre gracias a su lograda dirección de arte. Del sonido no podemos decir lo mismo, que se limita más a sentirnos incómodos que a transmitir terror, pero es un título que entra por los ojos, que funciona el triple si tenemos todo apagado y unos buenos auriculares.
Conclusión
S.O.N es una interesante propuesta, con un buena inmersión narrativa y un buen manejo de la tensión ascendente, gracias a su gran trabajo visual. Sin embargo, no podemos pasar por alto el cúmulo de errores que componen su facción jugable y mucho menos su cortísima duración.
RedG Studios no aprueba su primera propuesta, pero es una desarrolladora para mirar en el futuro porque hay buenas intenciones en este proyecto. Lamentablemente, no podemos vivir de ellas.
