El segundo film basado en las novelas post-apocalípticas de James Dashner llega al cine. Nos encontramos ante la secuela de Maze Runner: Correr o morir, una primera entrega que se sumó a la lista de las sagas taquilleras con una más que aceptable presentación. Ahora Prueba de Fuego, la segunda parte, sigue en el nivel, encendiendo al público con un constante ritmo de acción y tensión que te hará mover las piernas mientras te involucras en una rica continuación de la historia.
En la primera entrega Thomas (Dylan O’Brien) y sus compañeros lograron escapar del laberinto, donde fueron rescatados por un equipo de soldados. A partir de ahí se desarrolla esta. Los protagonistas, siendo testigos de un show de bienvenida no muy agradable, son llevados a un refugio donde también están los sobrevivientes de otros laberintos que existían en paralelo con el suyo. Todo parece en orden, pero pronto descubren que no lo es tan así. ¿Por qué? Bueno básicamente siguen en manos de CRUEL, la organización que los puso en el juego en primera instancia. A partir de ese momento deberán emprender el camino, por sí solos, para encontrar a El Brazo Derecho, un grupo opuesto a quienes los mantuvieron cautivos, que se esconden tras las montañas. Claro que el viaje no será simple y ahí está el centro de la trama, perseguidos por la malvada corporación, sorteando obstáculos, luchando contra el extremo clima y, lo que es peor, conviviendo con los cranks, una especie de infectados (por no decir zombies), deberán llegar a su objetivo, corriendo para sobrevivir, por no perder la costumbre.
No podemos decir que estamos ante una mejor película que la primera. Correr o morir fue realmente de excelencia y manejo otros factores que mantuvieron nuestro interés, la intriga y un mundo increíble por descubrir. Prueba de Fuego, de todas formas, es casi o igual de buena, claro que sus condimentos son otros. La acción predomina por sobre todo, la esencia de la película te mantiene en un constante estado de adrenalina que te deja descansar solo lo suficiente entre un momento y otro. Los tintes de terror, además, son un factor muy contundente en el sabor final del film. Todo combinado con una trama que convence y que te mantiene atento hasta el final, sí, hasta los últimos minutos.
Las actuaciones, del elenco original que se mantiene y agrega nuevas caras, siguen con el buen nivel e incluso lo superan, al igual que los efectos especiales, que tienen mucho más lugar en esta entrega e impactan, acompañados de un sonido realmente sublime, que se pone como uno de los puntos, quizás, más fuertes.
Con contarte como se mantiene el estado adrenalínico durante toda la película ya te estamos diciendo que el guion y la dirección son más que correctas. Tal vez acortando demasiado los tiempos de la historia por momentos (se notan grandes saltos en algunas escenas), la elección de haber agregado un rato más de cinta no hubiera estado mal.
Maze Runner: Prueba de Fuego mantiene el nivel de la saga. Merece ser vista si te gusto la primera y sabes que vas a ver la tercera. Vas a salir de la sala con la boca y los ojos abiertos, las manos transpiradas, el corazón acelerado y con ganas de saber lo que sigue.


