Emma Watson y Tom Hanks protagonizan El Círculo, un thriller sci-fi que deja sabor a poco.
Esta semana se estrenó El Círculo (The Circle), la adaptación del libro homónimo de 2013 escrito por Dave Eggers. La película, dirigida por James Ponsoldt (The Spectacular Now) está protagonizada por Emma Watson y Tom Hanks y cuenta con un gran casting que incluye entre otros a John Boyega, Karen Gillian y a Bill Paxton en su última actuación.
*Esta review contiene spoilers de El Círculo.*
La historia: Mae Holland (Watson) es una joven en sus veintes que tiene un trabajo que no desea, una vida humilde y un padre con una enfermedad terminal. Gracias a la ayuda de una amiga de la infancia (Karen Gilligan), Mae consigue un trabajo en una corporación llamada The Circle, la empresa de tecnología más influyente del mundo fundada por Eamon Bailey (Tom Hanks) and Tom Stenton (Patton Oswalt). Mae asciende rápidamente en la compañía, y es elegida para participar en un programa que no sólo invade su privacidad, sino que cambia su percepción de la libertad y la de sus seres queridos.
La primera impresión que uno tiene al ver El Círculo es que el formato película le queda chico y una miniserie hubiese sido la respuesta. En sus casi dos horas de duración la película no termina de decidir si es un drama o un thriller sci-fi; la historia apela a situaciones que no suelen resolverse (incluyendo el final) y aunque hace planteos interesantes, su acercamiento al mundo moderno es bastante simplista. Varios problemas del film podrían haberse solucionado en 8 o 10 horas de duración.
Uno de los problemas principales del film son sus personajes. No es que las actuaciones sean malas: los papeles de Karen Gillian, Bill Paxton o incluso Hanks emulando a un CEO de Silicon Valley, mezcla de Elon Musk y Steve Jobs están muy bien logrados. El problema reside en cómo utiliza a estos personajes como recursos de la historia de Mae y por lo tanto tienen un escaso (o tal vez nulo) desarrollo. El ejemplo más absurdo es el del personaje de John Boyega, Ty: el ingeniero más famoso de The Circle que vive de incógnito en pleno campus tiene unos 15 minutos en pantalla y la mitad está mirando a Mae desde lejos.
El personaje de Emma Watson es un capítulo aparte. Si los actores mencionados anteriormente tenían papeles unidimensionales, Mae es un conjunto inconexo de clichés y sensaciones que bien pueden representar la vorágine de la vida en Sillicon Valley, o bien pueden ser producto de un guión escueto.
La incoherencia del personaje de Mae destaca el problema más grande del film, y es su perspectiva simplista. El Círculo expone la diferencia entre la vida hiperconectada y los excluidos; plantea cuáles son los límites de la privacidad y la libertad de las personas e incluso argumenta (en un arco que nunca se termina de concretar) sobre la influencia de la política en el campo de la neutralidad en internet. Pero todos estos aspectos terminan ahí mismo: la mirada superficial del film sobre las sociedades modernas es tal, que todos estos debates se caen cuando la película nos advierte como países enteros pueden caer rendidos ante el poder de Silicon Valley; o como el carisma de una persona puede ser suficiente para trepar en una empresa de tecnología.
En conclusión, El Círculo es una película pobre. Es una adaptación que se queda corta, y que aunque aborda problemáticas que nos afectan (tal vez menos ahora que en 10 años), lo hace de una manera superficial y naive. Hay que reconocerle que, en última instancia, por lo menos nos ayudará a resolver uno de los debates más importantes de la historia.



