Jason Bourne, la cuarta entrega de la saga original, trae de vuelta la fórmula de las primeras tres y, apostando a lo seguro, se torna repetitiva.
Es posible que la saga Bourne sea la más exitosa e icónica serie de películas de acción de los últimos tiempos. La cuarta parte, que llega a la gran pantalla nueve años después de ‘Bourne: El Ultimátum’, no siente el paso del tiempo ni pierde la esencia de las originales, aunque esto no siempre sea lo mejor.
La historia, en este caso, nos vuelve a poner detrás de la piel de Jason Bourne, quien, a pesar de haber recuperado gran parte de su memoria, sigue siendo perseguido por el pasado que lo atormenta y, por una u otra razón, no puede dejar de ser un objetivo para la CIA.
¿Esa trama les resulta conocida? Seguramente, porque se trata de la versión 2016 de lo visto en cada una de las partes de la trilogía original. La película tiene las mismas persecuciones de autos, las mismas pérdidas entre los tumultos de personas y todas las mismas escenas de acción que ya habíamos visto en ‘Identidad Desconocida’, ‘El Ultimátum’ y en ‘La Supremacía’. Claro, con un poco más de fuego y espectacularidad, como toque distintivo.
El director Paul Greengrass vuelve a demostrar que está hecho para crear increíbles y frenéticos climas de acción, pero a la vez deja en claro que se le acabó la creatividad y no se le cae una gota de innovación.
Pero no todos son puntos negativos para Jason Bourne. El elenco es, sin lugar a dudas, el más poderoso presentado hasta el momento. Matt Damon brillante como siempre. A él se suman Alicia Vikander, Julia Stiles, el gran Tommy Lee Jones y Vincent Cassel, quien interpreta al más duro enemigo que el protagonista haya tenido que enfrentar hasta el momento. Todos sobresalientes en su papel, sin nada que cuestionarles.
Por otro lado, las escenas de acción están tan bien construidas como siempre, y algunas, incluso, sobresalen por sobre las vistas hasta ahora. Al mismo tiempo, algunas de estas rozan lo excesivo y parecen ser el recurso que quiere salvar a la película de no caer en lo mismo de siempre.
Los viajes por el mundo, el fuego, la velocidad y las peleas también se suman a la lista de atractivos que siguen funcionando, al igual que la tensión de algunos momentos sigue siendo un condimento que no puede faltarle a la franquicia.
Jason Bourne vuelve a aparecer con la misma fórmula de siempre y parece creer que la gente nunca se cansará, pero no es así. El reparto, junto con algunas escenas particulares y sus efectos especiales la mantienen de pie, pero no volverá a hacerlo si las cosas no cambian. Es hora de renovarse o decirle adiós a una saga.


