La multifacética Emily Blunt se viste de niñera mágica para esta secuela que parece un poco más de lo mismo, pero que tiene lo suficiente como para encantar.
A 54 años de la primera aparición de la niñera que todos los niños desearían tener, llega esta secuela llamada El Regreso de Mary Poppins que trae consigo a un elenco sobresaliente y a Rob Marshall, el director experimentado en musicales que llena de magia la gran pantalla.
Esta segunda parte se centra en la siguiente generación de la familia Banks. Los niños han crecido y los problemas de adultos han aparecido. Justo cuando estaban a punto de perder la casa que perteneció siempre a su familia, Mery Poppins aparece para cuidar a los niños y para ayudar a la familia completa a resolver todos sus inconvenientes. Sin embargo, las cosas no serán nada fáciles y deberán incluso jugar con el tiempo para poder cumplir con sus objetivos.
En 1964 Julie Andrews se ponía su particular vestido azul y se convertía en el ícono de una generación de niños y no tan niños. Hasta ahora creíamos que el clásico de la década del 60 no tendría secuela, pero Disney revivió a la niñera mágica más querida y lo hizo con toda la gracia de la original. Quienes amaron la primera aparición de Poppins estarán encantados con este regreso, aunque los más críticos sentirán que están ante una copia. Es que es inevitable notar que la fórmula es casi la misma, sin embargo esta secuela tiene suficiente brillo propio como distinguirse y no convertirse en una especie de remake maquillada.
Pero hay algo a tener muy en cuenta, que la esencia de la primera este ahí es algo digno de admirar. Por aquel entonces la película supo convertirse en un mensaje positivo para la sociedad, uno que contagiaba alegría e inocencia a los espectadores. Con esta nueva versión de la niñera mágica todo eso está ahí, con su mundo increíblemente inmersivo que transporta a quien esté sentado en la butaca directamente a esas calles londinenses en las que la música hace mover los pies y los problemas parecen siempre tener solución. Y justamente la música es un condimento que tenemos que destacar en este mundo que se nos presenta, ya que todas sus canciones están construidas de forma que se sientan como un relato de la propia historia y no como un elemento forzado por tratarse de un musical. Sin embargo, aunque todas estas tienen su ritmo y carisma, por momentos notamos que son demasiado iguales y a la larga se sienten un poco monótonas.
Y para interpretar todas estas canciones y a unos coloridos personajes, aparece un grupo de actores excepcional. Quienes dudaron de la capacidad de Emily Blunt se equivocaron, porque la actriz inglesa encanta con su versión de la simpática y arrogante Mery Poppins. Lin-Manuel Miranda, por su parte, demuestra toda su experiencia en musicales de Broadway y no solamente brilla cuando está solo, sino que además logra una química increíble con Blunt. El resto del reparto, entre los que destacan Ben Whishaw, Emily Mortimer, Colin Firth, Meryl Streep y los tres niños, acompaña a la altura. Por último, debemos hacer mención al grandioso cameo de Dick Van Dyke que pone la frutilla del postre y regala un momento de nostalgia que hará soltar una lágrima a los más sensibles de la sala.
Para finalizar debemos decir que lo que también ayuda a esta inmersión de la que tanto hablamos, es una puesta en escena espectacular de la mano de Disney, como no podía ser de otra manera. El presupuesto de la casa del ratón Mickey siempre se nota en sus producciones y esta no es la excepción, con una recreación de una antigua Londres sobresaliente, con sus calles adoquinadas e iluminadas por los faroles. Cada uno de los escenarios que se nos van presentando parecen como transportarnos hasta allí y esto es algo muy valioso, si tenemos en cuenta que la película propone contagiarnos con todas sus emociones.
Concluyendo, El regreso de Mary Poppins es una secuela y un homenaje absolutamente digno de la película que en 1964 protagonizó Julie Andrews. Aunque es cierto que puede decirse que tiene demasiado de la primera y que en esencia comparte la misma fórmula, sí que sabe distinguirse y tener su propio brillo a final de cuentas.
Emily Blunt está excelente como la niñera mágica y es acompañada por un reparto excepcional, entre los que también destaca Lin-Manuel Miranda. Su ritmo y sus canciones contagian, e inevitablemente es una película que consigue transportar al espectador al universo que plantea, transmitiendo su mensaje positivo y esperanzador. Pero para quienes no les interese llevarse una moraleja a su casa, no se preocupen que Mary Poppins cumple con su objetivo principal: entretener.



