Reseña del volumen número 72 de la Colección Salvat Marvel de Novelas Gráficas: X-Men: Ruptura por Jason Aaron.
Algo que con el correr de los años se ha ido incrementando en el interior de la mansión de Charles Xavier es la tirantez de la relación entre Scott Summers y Logan. Centrada en un primer momento por el amor que ambos compartían por Jean Gray y luego por el liderazgo de los equipos, Wolverine y Cyclops han pasado por muchos roces que terminarán de explotar en las páginas de X-Men: Ruptura.
Conocida originalmente como X-Men: Schism, esta historia nos llega de la mano de Jason Aaron. Este escritor llegó por primera vez a las páginas de Marvel gracias a un concurso de talentos que organizaba La Casa de las Ideas y en el cuál este arrasó con un mini-cómic de Wolverine. Más adelante, Aaron trabajaría en importantísimas historias como la nominada al Eisner, The other side y la ganadora del mismo premio, Southern Bastards.
El arte de esta historia, al estar separada en cinco issues distintos, es encarado por la misma cantidad de artistas, siendo los elegidos para el trabajo: Carlos Pacheco, Frank Cho, Daniel Acuña, Alan Davis y Adam Kubert.
La aventura comienza con Scott y Logan asistiendo a un convento de armas en Suiza, dónde planean plantear la desmantelación de los Centinelas, esos robots que custodian a los mutantes con un poco de exceso de fuerza. Durante este evento será que reaparece Quentin Quire, un mutante con capacidades telepáticas que se apoderará de la mente de los asistentes, a excepción de Scott y Logan, y consigue que estos ante las cámaras confiesen sus peores secretos dejando así sin chances a los X-Men de conseguir lo que fueron a buscar.
Por su parte, el conflicto entre Logan y Scott se desata cuando un centinela se dirige a atacar la isla de Nación-X y a este último no le tiembla el pulso para poner a la más joven camada de mutantes en la primera línea de combate, algo que el canadiense de las garras de Adamantium repudia enormemente, puesto siempre ha sido muy protector de los más jóvenes (recordemos Kitty Pryde y Jubilo).
La batalla entre ambos personajes será brutal y será la que además vaya preparando el camino para las historias que la sucederán como Días del futuro presente (no confundirse con Días del futuro pasado) y Avengers vs X-Men.
Sin duda alguna nos encontramos ante un sublime trabajo de Jason Aaron acompañado excelentemente por todos los artistas, bueno, no tanto por Frank Cho cuyo trazo no se condice ni con el de los restantes dibujantes ni con lo que está pasando en las viñetas. Además, esta historia tiene un punto a favor muy importante el cual es que al ser una miniserie, puede ser leída tanto por los asiduos lectores del universo mutante, como por aquellos que quieran presenciar un bestial enfrentamiento entre dos de los icónicos miembros de los X-Men.



